Como ya hemos hablado, el SPI puede ser primario (no se encuentra una clara causa a pesar de las investigaciones) y secundario. El SPI secundario va producir síntomas similares al primario, pero va a tener una causa conocida. Este SPI secundario va a ser más frecuente en la población más mayor.
Una de las principales causas de SPI en los pacientes de más edad va a ser la enfermedad de Parkinson. Normalmente ya está diagnosticada esta enfermedad cuando se inicial los síntomas del SPI. Además, también el tratamiento va a ser con levodopa o los agonistas dopaminérgicos referidos. La utilización de la rotigotina en parche a parte de mejorar el SPI mejorará la calidad del sueño de estos pacientes.
La segunda causa va a ser el embarazo, sobre todos en el último trimestre. Aunque al parecer estas mujeres tendrán más riesgo de desarrollar el SPI en un futuro.
El déficit de hierro con la anemia ferropénica. Sobre todos si un componente del metabolismo del hierro como es la ferritina está disminuido.
La insuficiencia venosa en los miembros inferiores va a producir varices. Estas pacientes pueden sufrir síntomas similares a los de un SPI. Sin embargo estas pacientes también referirán hinchazón en las piernas y mejoría al elevarlas.
Las alteraciones de los nervios periféricos (polineuropatías) sobre todos las debidas a insuficiencia renal con diálisis, producen síntomas similares que también han mejorado con la aplicación de parches de rotigotina. También pueden aparecer un cuadro parecido al SPI en lesiones de los nervios producidas por la diabetes, el abuso de alcohol, etc..
Hay otras enfermedades neurológicas, que dentro de su cuadro sintomático, pueden aparecer síntomas del SPI. Así pueden aparecer en la esclerosis múltiple (enfermedad desmielinizante del cerebro y de la médula espinal), la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), en las lesiones de las raíces lumbares, en la estenosis del canal lumbar por artrosis de la columna, en los déficits de vitamina como en la falta de vitamina B12. Otras enfermedades no neurológicas que pueden tener síntomas parecidos al SPI es la artritis reumatoide.
Especial atención merece el consumo excesivo de café o de chocolate y la obesidad. La mejoría de los síntomas de este SPI secundario sería la disminución del consumo y adelgazar.
Por último determinados tratamientos como algunos antidepresivos comunes, tratamientos para bajar la tensión arterial (beta-bloqueantes) y algunos fármacos utilizados en psiquiatría; también pueden producir, como efectos secundarios, síntomas parecidos al SPI. En este último caso hay una relación temporal entre la toma del fármaco y la aparición de los síntomas, que mejoran al suspenderlo.
miércoles, 27 de agosto de 2014
sábado, 16 de agosto de 2014
EMBARAZO Y SÍNDROME DE PIERNAS INQUIETAS
El riesgo de padecer el SPI es de dos a tres veces más frecuente durante el embarazo. Entre un 15 y un 25% de las embarazadas lo sufrirán. Se suele iniciar al final del segundo o principios del tercer trimestre.
La causa de esta mayor incidencia es la alteración en el metabolismo del hierro que se produce durante el embarazo.
Se va a producir una mejoría significativa o inclusos la desaparición de lo síntomas, después de la primera semana del parto. Sin embargo, el riesgo es de un 30% en los siguientes embarazos.
En los casos leves los síntomas se pueden manejar con tratamientos no farmacológicos como hacer ejercicios de estiramiento de las piernas o caminar un par de minutos, antes de acostarse. También mejoran con la utilización de medias elásticas (que son especialmente útiles si se asocia, el SPI, a venas varicosas).
La utilización de fármacos se debe de hacer con control médico. No se ha observado que la utilización de agonistas dopaminérgicos como el prmipexol (Mirapexín) ni la ratigotina en parches (Neupro), a la dosis que se utilizan para el SPI, hayan provocado efectos sobre el feto, al utilizarlos en el tercer trimestre del embarazo. La utilización de la levodopa (Sinemet) también es segura.
Las benzodiazepinas deberían de ser evitadas por el riesgo de paladar hendido, labio leporino y síndrome de abstinencia en el neonato. Si no queda más remedio la más segura es el clonazepán (Rivotril).
Los antiepilépticos también deberían de evitarse por el riesgo de malformaciones del sistema nervioso (falta de cierre del tubo neural con la aparición de espina bífida). Si no quedase más remedio se deberían de utilizar añadiendo ácido cólico 5 mg durante todo el embarazo.
En madres con bajos niveles de ferritina es útil la toma de sales de hierro, incluso por vía intravenosa.
Se ha observado mayor riesgo de sufrir de SPI durante el embarazo en mujeres con esclerosis múltiple.
El SPI también está infradiagnosticado en las embarazadas.
viernes, 18 de julio de 2014
EL SÍNDROME DE PIERNAS INQUIETAS EN LOS NIÑOS.
El SPI afecta a entre el 2 y el 15% de las personas y a partir de los 18 años lo sufrirán el 7%. Sin embargo, también puede afectar a la población infantil. Según un estudio el 2% de los individuos entre los 8 y los 18 años, lo van a sufrir. En este grupo de edad se va a plantear un verdadero reto diagnóstico.
Cuando el niño puede expresarse de manera adecuada, va a relatar que nota una sensación desagradable en las piernas o incluso en las manos, que le "pone nervioso" y que le mejora cuando se mueve o camina. Otras expresiones utilizadas es como la de "picor", "hormigueo", "piernas pesadas", etc.. También van a empeorar por la noche.
Es característico, en los más pequeños (entre el año y los 4 años), que se despierten entre 1 y 3 horas después de haberse quedado dormido, llorando, pataleando con los pies o quejándose de que le duelen las piernas.
En ocasiones hay una historia familiar positiva, en la que se puede observar un fenómeno de anticipación generacional. Es decir, lo sufre uno de los abuelos a una edad de 60 o 70 años, también lo sufre la madre a la edad de los 40 y lo sufre el niño.
Debido a esta observación se han realizado estudios genéticos y se ha encontrado que la alteración en algunos genes que regulan el metabolismo del hierro, podrían estar implicados en la génesis del síndrome.
En la evaluación diagnóstica del SPI en los niños se debería de realizar un estudio del metabolismo del hierro y a no ser que se sospeche una polineuropatía, por la historia clínica o por la exploración neurológica, se debería de reservar el estadio electroneurográfico/electromiográfico, para los casos que no respondan bien al tratamiento.
En relación a este último, se han hecho pocos estudios que examinen la efectividad de los tratamientos que se aplican a los adultos. La primera recomendación es la utilización de las sales de de hierro, sobre todo si los niveles de ferritina están por debajo de 50 ng/ml.. Se ha demostrado una relación entre los niveles bajos de ferritina y la intensidad del SPI.
Aunque no hay amplia experiencia, si a pesar del tratamiento con las sales de hierro no mejor, se podrían utilizar bajas dosis de gabapentina (100 a 300 mg) con la cena.
No hay estudios que indiquen la utilización de agonistas dopaminérgicos (fármacos de elección en los adultos) en los niños con SPI..
El diagnóstico del SPI en niños es un verdadero reto diagnóstico. Se deberá de pensar en dicha posibilidad ante un niño que se despierte en las primeras 3 horas del sueño, quejándose de "dolor en las piernas" o pataleando, con una disminución de los niveles de ferritina y con una historia familiar positiva.
Cuando el niño puede expresarse de manera adecuada, va a relatar que nota una sensación desagradable en las piernas o incluso en las manos, que le "pone nervioso" y que le mejora cuando se mueve o camina. Otras expresiones utilizadas es como la de "picor", "hormigueo", "piernas pesadas", etc.. También van a empeorar por la noche.
Es característico, en los más pequeños (entre el año y los 4 años), que se despierten entre 1 y 3 horas después de haberse quedado dormido, llorando, pataleando con los pies o quejándose de que le duelen las piernas.
En ocasiones hay una historia familiar positiva, en la que se puede observar un fenómeno de anticipación generacional. Es decir, lo sufre uno de los abuelos a una edad de 60 o 70 años, también lo sufre la madre a la edad de los 40 y lo sufre el niño.
Debido a esta observación se han realizado estudios genéticos y se ha encontrado que la alteración en algunos genes que regulan el metabolismo del hierro, podrían estar implicados en la génesis del síndrome.
En la evaluación diagnóstica del SPI en los niños se debería de realizar un estudio del metabolismo del hierro y a no ser que se sospeche una polineuropatía, por la historia clínica o por la exploración neurológica, se debería de reservar el estadio electroneurográfico/electromiográfico, para los casos que no respondan bien al tratamiento.
En relación a este último, se han hecho pocos estudios que examinen la efectividad de los tratamientos que se aplican a los adultos. La primera recomendación es la utilización de las sales de de hierro, sobre todo si los niveles de ferritina están por debajo de 50 ng/ml.. Se ha demostrado una relación entre los niveles bajos de ferritina y la intensidad del SPI.
Aunque no hay amplia experiencia, si a pesar del tratamiento con las sales de hierro no mejor, se podrían utilizar bajas dosis de gabapentina (100 a 300 mg) con la cena.
No hay estudios que indiquen la utilización de agonistas dopaminérgicos (fármacos de elección en los adultos) en los niños con SPI..
El diagnóstico del SPI en niños es un verdadero reto diagnóstico. Se deberá de pensar en dicha posibilidad ante un niño que se despierte en las primeras 3 horas del sueño, quejándose de "dolor en las piernas" o pataleando, con una disminución de los niveles de ferritina y con una historia familiar positiva.
miércoles, 2 de julio de 2014
¿CÓMO DE FRECUENTE ES EL SÍNDROME DE PIERNAS INQUIETAS?
El síndrome de piernas inquietas (SPI) es más frecuente de lo que las estadísticas manifiestan. Esto es así porque, en ocasiones, se tarda varios años en ser diagnosticada y, por tanto de ser correctamente tratada.
Según estudios realizados en el año 2004, entre un 5 y un 14% de la población general sufrirá de este síndrome. La diferencia se debe a los diferentes criterios diagnósticos utilizados.
En el año 2005 se analizó a una población de 16.202, mayores de 18 años. De todos ellos, el 7% sufrían de esta enfermedad. El 3% era de intensidad moderada a severa, es decir, los síntomas le impedía un descanso nocturno adecuado al menos dos días por semana.
Es de destacar que de todos los pacientes que sufrían de SPI, más del 80% había comunicado los síntomas a su médico de atención primaria, pero solo el 6% había sido correctamente diagnosticado.
El SPI puede ocurrir a cualquier edad, aunque la probabilidad de sufrirlo se incrementa con la edad. Así en la población de los 18 años la prevalencia es del 3%, a los 30 del 10% y a los 79 años es de casi el 20%. Entre los 8 y los 19 años la sufren el 2% de la población.
Las mujeres tiene más riesgo de padecerla y este aumenta cuantos más hijos tengan
También con la edad hay mayor probabilidad de sufrir la condición asociada de movimiento periódico de las piernas.
El SPI es una condición más frecuente de lo que los estudios manifiestan, ya que muchos pacientes no son diagnosticados adecuadamente y este diagnóstico se puede retrasar durante años.
En toda persona con una serie de síntomas como dolor, intranquilidad, hormigueos, sensación queman, etc..; que empeoran por la tarde y en ocasiones le despierta por la noche y que además mejora con el movimiento de las piernas o caminado; se deberá de sospechar el SPI.
Según estudios realizados en el año 2004, entre un 5 y un 14% de la población general sufrirá de este síndrome. La diferencia se debe a los diferentes criterios diagnósticos utilizados.
En el año 2005 se analizó a una población de 16.202, mayores de 18 años. De todos ellos, el 7% sufrían de esta enfermedad. El 3% era de intensidad moderada a severa, es decir, los síntomas le impedía un descanso nocturno adecuado al menos dos días por semana.
Es de destacar que de todos los pacientes que sufrían de SPI, más del 80% había comunicado los síntomas a su médico de atención primaria, pero solo el 6% había sido correctamente diagnosticado.
El SPI puede ocurrir a cualquier edad, aunque la probabilidad de sufrirlo se incrementa con la edad. Así en la población de los 18 años la prevalencia es del 3%, a los 30 del 10% y a los 79 años es de casi el 20%. Entre los 8 y los 19 años la sufren el 2% de la población.
Las mujeres tiene más riesgo de padecerla y este aumenta cuantos más hijos tengan
También con la edad hay mayor probabilidad de sufrir la condición asociada de movimiento periódico de las piernas.
El SPI es una condición más frecuente de lo que los estudios manifiestan, ya que muchos pacientes no son diagnosticados adecuadamente y este diagnóstico se puede retrasar durante años.
En toda persona con una serie de síntomas como dolor, intranquilidad, hormigueos, sensación queman, etc..; que empeoran por la tarde y en ocasiones le despierta por la noche y que además mejora con el movimiento de las piernas o caminado; se deberá de sospechar el SPI.
viernes, 20 de junio de 2014
TRATAMIENTO Y MANEJO DEL SÍNDROME DE PIERNAS INQUIETAS
Para un adecuado tratamiento y manejo del síndrome de piernas inquietas (SPI), primero hay que llegar a un correcto diagnóstico.
El mayor problema es que muchas personas no han sido diagnosticadas de esta enfermedad y sufre un peregrinar continuo por algunas especialidades médicas (traumatología, reumatología, cirugía vascular, etc..). Pueden tardar varios años hasta que se les diagnostica de dicho síndrome.
Una vez hecho el diagnóstico, el siguiente paso es saber si es primario (no existe otra enfermedad que está causando síntomas parecidos al SPI). Para ello se realizan dos pruebas fundamentales: una es el estudio de ver a que velocidad se conduce un estímulo eléctrico a través de los nervios y otro evaluar si hay bajos niveles de hierro y una sustancia llamada ferritina, en la sangre.
Si todas estas pruebas son normales, hablaremos de un SPI primario. Si hay alteración en las velocidades de conducción de los nervios o disminución del hierro o la ferritina, hablaremos de un SPI secundario.
El tratamiento del SPI primario, según las guías internacionales se debe de comenzar con un fármaco que se denomina rotigotina (el nombre comercial es Neupro) es en parches y la dosis media es de un parche de 3 mg cada día. Se suele tolerar bien y, en raras ocasiones puede producir un poco de sueño, que con el tiempo disminuye. De la misma familia de fármacos hay otros como el ropinirol (nombre comercial Adartrel) que a dosis entre 0,50 y 2 mg se ha visto efectividad. Otro de la misma familia el el pramipexol (nombre comercial Mirapexín), a dosis bajas de 0,52 mg. es igual de efectivo que el anterior.
La rotigotina tiene la ventaja de que dura más el fármaco en la sangre y, al ponerse en parche, se evita estar pendiente de tomarse una pastilla.
Estos fármacos tienen la ventaja sobre otros y es que la dosis para controlar los síntomas puede variar solo a muy largo plazo.
Con otros fármacos se puede producir el fenómeno que se denomina "augementation", es decir se necesita cada vez una dosis mayor para obtener el mismo efecto.
En el SPI secundario, cuando es debido a una alteración de los nervios periféricos, se deberá tratar la causa. Los pacientes con insuficiencia renal que están en diálisis suelen tener con frecuencia SPI, que también van a mejorar con el parche de rotigotina.
Las perdonas con hierro y/o ferritina bajos en la sangre deberían de tratarse con sales de hierro y si no mejorasen en 8 semanas, añadir también el parche de rotigotina.
El próximo día hablaremos de más tratamientos.
El mayor problema es que muchas personas no han sido diagnosticadas de esta enfermedad y sufre un peregrinar continuo por algunas especialidades médicas (traumatología, reumatología, cirugía vascular, etc..). Pueden tardar varios años hasta que se les diagnostica de dicho síndrome.
Una vez hecho el diagnóstico, el siguiente paso es saber si es primario (no existe otra enfermedad que está causando síntomas parecidos al SPI). Para ello se realizan dos pruebas fundamentales: una es el estudio de ver a que velocidad se conduce un estímulo eléctrico a través de los nervios y otro evaluar si hay bajos niveles de hierro y una sustancia llamada ferritina, en la sangre.
Si todas estas pruebas son normales, hablaremos de un SPI primario. Si hay alteración en las velocidades de conducción de los nervios o disminución del hierro o la ferritina, hablaremos de un SPI secundario.
El tratamiento del SPI primario, según las guías internacionales se debe de comenzar con un fármaco que se denomina rotigotina (el nombre comercial es Neupro) es en parches y la dosis media es de un parche de 3 mg cada día. Se suele tolerar bien y, en raras ocasiones puede producir un poco de sueño, que con el tiempo disminuye. De la misma familia de fármacos hay otros como el ropinirol (nombre comercial Adartrel) que a dosis entre 0,50 y 2 mg se ha visto efectividad. Otro de la misma familia el el pramipexol (nombre comercial Mirapexín), a dosis bajas de 0,52 mg. es igual de efectivo que el anterior.
La rotigotina tiene la ventaja de que dura más el fármaco en la sangre y, al ponerse en parche, se evita estar pendiente de tomarse una pastilla.
Estos fármacos tienen la ventaja sobre otros y es que la dosis para controlar los síntomas puede variar solo a muy largo plazo.
Con otros fármacos se puede producir el fenómeno que se denomina "augementation", es decir se necesita cada vez una dosis mayor para obtener el mismo efecto.
En el SPI secundario, cuando es debido a una alteración de los nervios periféricos, se deberá tratar la causa. Los pacientes con insuficiencia renal que están en diálisis suelen tener con frecuencia SPI, que también van a mejorar con el parche de rotigotina.
Las perdonas con hierro y/o ferritina bajos en la sangre deberían de tratarse con sales de hierro y si no mejorasen en 8 semanas, añadir también el parche de rotigotina.
El próximo día hablaremos de más tratamientos.
sábado, 14 de junio de 2014
¿QUÉ SON LOS MOVIMIENTOS PERIÓDICOS DE LAS PIERNAS?
Los movimientos periódicos de las piernas son movimientos que aparecen en los miembros inferiores y en 8 de cada 10 pacientes con síndrome de piernas inquietas.
Se inician por la noche cuando se está dormido, aunque desaparece cuando se inicia el sueño REM (la fase del sueño cuando soñamos y solo están activos los músculos que mueven los ojos y los de la respiración).
Estos movimientos suene producir movimientos en dorsiflexión del primer dedo del pie y de flexión de la rodilla y de la cadera. También son frecuentes los movimientos de las manos.
Cuando aparecen se produce un aumento de la tensión arterial, de la profundidad de la respiración, de la frecuencia cardiaca y disminución de la temperatura corporal.
Estos movimientos periódicos duran entre medio segundo y 5 segundos y se repiten cada 15 a 40 segundos
Si se hiciese un EEG se observaría en este registro unas ondas especiales que se llaman complejo "K".
Estos movimientos periódicos van a producir, no solo una molestia para la pareja que duerme con la persona que sufre de SPI, si no que al propio paciente le van a disminuir la calidad del sueño.
Esta disminución de la calidad del sueño se produce porque cuesta más quedarse dormido, se producen despertares frecuentes, al despertarse la sensación es de no haber descansado lo suficiente, etc.
Lo anterior hace que las cefaleas sean frecuentes, que se tenga que dormir más durante el día lo que hace que el paciente se aísle socialmente e, incluso se asocia a una disminución del deseo sexual.
Cuando estos síntomas ocurran en una persona con SPI, debería de ponnerse en contacto con su neurólogo ya que hay tratamientos efectivos.
Para el diagnóstico se utiliza una técnica que registra el electroencefalograma (registro de las ondas cerebrales) durante la noche. Se denomina estudio polisomnográfico. En el se observa la periodicidad de los movimientos de las piernas o, más raramente, de los brazos, asociados unas ondas especiales (complejos K).
Se inician por la noche cuando se está dormido, aunque desaparece cuando se inicia el sueño REM (la fase del sueño cuando soñamos y solo están activos los músculos que mueven los ojos y los de la respiración).
Estos movimientos suene producir movimientos en dorsiflexión del primer dedo del pie y de flexión de la rodilla y de la cadera. También son frecuentes los movimientos de las manos.
Cuando aparecen se produce un aumento de la tensión arterial, de la profundidad de la respiración, de la frecuencia cardiaca y disminución de la temperatura corporal.
Estos movimientos periódicos duran entre medio segundo y 5 segundos y se repiten cada 15 a 40 segundos
Si se hiciese un EEG se observaría en este registro unas ondas especiales que se llaman complejo "K".
Estos movimientos periódicos van a producir, no solo una molestia para la pareja que duerme con la persona que sufre de SPI, si no que al propio paciente le van a disminuir la calidad del sueño.
Esta disminución de la calidad del sueño se produce porque cuesta más quedarse dormido, se producen despertares frecuentes, al despertarse la sensación es de no haber descansado lo suficiente, etc.
Lo anterior hace que las cefaleas sean frecuentes, que se tenga que dormir más durante el día lo que hace que el paciente se aísle socialmente e, incluso se asocia a una disminución del deseo sexual.
Cuando estos síntomas ocurran en una persona con SPI, debería de ponnerse en contacto con su neurólogo ya que hay tratamientos efectivos.
Para el diagnóstico se utiliza una técnica que registra el electroencefalograma (registro de las ondas cerebrales) durante la noche. Se denomina estudio polisomnográfico. En el se observa la periodicidad de los movimientos de las piernas o, más raramente, de los brazos, asociados unas ondas especiales (complejos K).
![]() |
| Estudio polisomnográfico de un paciente con movimiento periódico de las piernas asociado a un SPI |
martes, 10 de junio de 2014
¿CUALES SON LOS SÍNTOMAS DEL SÍNDROME DE PIERNAS INQUIETAS?
Los síntomas característicos del SPI son los siguientes:
10.- Las alteraciones sensitivas son descritas como tirantez, dolor, entumecimiento, picor, quemazón, intranquilidad, frialdad, opresión, retorcimiento,etc..
1.- Sensación urgente de
mover las piernas, acompañada de sensaciones
desagradables
o de desasosiego
2.- Empeoramiento
o comienzo de dichas sensaciones,
durante los periodos de inactividad
estando sentado o tumbado.
3.- Mejoría con
la actividad (caminar, estiramientos)
y durante el tiempo que dura dicha actividad.
4.- En personas ancianas pueden mejorar haciendo girar el cuerpo en la cama
5.- Empeoramiento
durante la tarde o la noche
6.- Historia familiar (padre, madre, abuelos o hermanos afectados)
7.- La edad media del diagnóstico está entre los 50 y 60 años
8.- Cerca del 40% comienza antes de los 20 años
9.- Puede tener también sensaciones anormales cuando las piernas contactan con la ropa de la cama
10.- Las alteraciones sensitivas son descritas como tirantez, dolor, entumecimiento, picor, quemazón, intranquilidad, frialdad, opresión, retorcimiento,etc..
11.- Aunque estas alteraciones sensitivas aparecen sobre todo en las piernas, hasta en la mitad de los pacientes las refieren también en los brazos.
12.- Causa imperantes alteraciones en el sueño, así 6 de cada diez tendrán dificultades para conciliar el sueño, y esta misma proporción se despertarán más de 3 veces por noche, más de 3 noches por semana.
13.- Se va a relacionar con una alteración en la organización del sueño que se llama movimiento periódico de las piernas.
14.- En algunos pacientes se asocia con un trastorno llamado trastorno alimentario relacionado con el sueño. Son personas que se levantan a comer compulsivamente durante la noche, sin que sientan hambre, y después no recuerdan el haberlo hecho.
14.- En algunos pacientes se asocia con un trastorno llamado trastorno alimentario relacionado con el sueño. Son personas que se levantan a comer compulsivamente durante la noche, sin que sientan hambre, y después no recuerdan el haberlo hecho.
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